“El impacto de recortar recursos para la salud y educación es irreversible”, así se postuló el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) tras conocer los recortes al presupuesto por parte del gobierno federal, al considerar que tendrán un impacto en 17 programas transversales, 15 de ellos que directamente representan 4 mil 725 millones de pesos menos, lo que equivale al 14.6% total del presupuesto asignado a la atención de la infancia.

En entrevista publicada por el diario El Universal, Erika Strand, jefa de Políticas Sociales de dicha organización, manifestó su preocupación y advierte que hay riesgo de que se acentúen las brechas en la atención a la infancia temprana en niños de menos de cinco años o que aumente la tasa de desnutrición con consecuencias más allá de las alimentarias.

“En el contexto de los ajustes macroeconómicos y recortes al presupuesto público federal 2016, anunciados en días pasados por la Secretaría de Hacienda y el Banco de México, es importante llamar la atención sobre la posible afectación que estas medidas podrían tener en la garantía de los derechos de la infancia, especialmente de los niños más pequeños, así como el riesgo de que comprometan las perspectivas de su bienestar presente y futuro”, indicó Strand.

Tras presentar el Análisis del recorte al gasto y su afectación a la infancia sobre el “ajuste preventivo” al presupuesto de 2016 y expresar su preocupación ante autoridades de la Secretaría de Hacienda, UNICEF México lanzó un llamado al gobierno mexicano para diseñar una política de atención integral a niños y adolescentes del país que compense el recorte.

Con el antecedente de lo ocurrido en la crisis económica de 2008, cuando también hubo recortes presupuestales, la organización realizó un estudio, junto con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), donde señaló que “la seguridad alimentaria fue el foco rojo, el impacto en nutrición es en donde más sufrieron los niños”.

Como consecuencia de la crisis mencionada, México registró un aumento de 1.5 millones de niños menores de cinco años con desnutrición crónica.

“Teniendo a uno de cada siete niños en esa condición en el país, sí hay riesgo de enfrentar una inseguridad alimentaria (con un nuevo recorte), eso sí es preocupante”, dijo Erika Strand.

Para la Unicef, la atención de los niños debe garantizar el goce integral de sus derechos en educación y salud, pero también de otros como la protección contra la violencia, el abuso y la explotación; la protección especial en contextos vulnerables y a la identidad.

En el organismo existe claridad de que “en momentos de austeridad hay que recortar, gastar menos y encontrar formas de ser más eficientes, sin embargo, creemos que la inversión que hace un país en sus niños y en la primera infancia realmente es la más rentable de las inversiones que hay. Entonces, nos preocupa no aprovechar esa oportunidad”, agregó.

Entre los programas afectados están el programa de becas, el de expansión de la educación media superior y superior, las acciones del Seguro Médico Siglo XXI, los de atención a la salud, la prevención contra las  adicciones y el programa de estancias infantiles para apoyar a madres trabajadoras u otros como el de prevención y control de enfermedades que obtienen recursos de diversos programas.

“Se requiere una reflexión en el gobierno, invertir en la ciudadanía y en el futuro, ver ejemplos que han mostrado su rentabilidad. Invertir un peso en un niño es más rentable que gastar en nutrición”, concluyó Strand.


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